Aclaración: Fugas. El plan perfecto no existe fue producida como una mini serie de audio. Si tenés la posibilidad, te recomendamos que la escuches con auriculares. La transcripción solo sirve como referencia. Escuchá también el episodio 1.

Sebastián Ortega: Una mujer se asoma por una ventana a dos metros de altura. Tensa los músculos, aprieta los dientes y salta. Tiene 26 años. 

Cristina Bollati: Que todo salga bien, que todo salga bien, que todo el mundo cumpla su lugar, que no haya tiros. Dale compañeros que vamos y ya está… vamos que nos vamos y que salga todo bien.

S.O: Desde la esquina llegan rumores de una celebración. Son las ocho de la noche y en esa calle oscura de la ciudad de Córdoba resuenan las estrofas del Ave María. La mujer, vestida de negro, avanza entre los familiares y amigos de una pareja que acaba de casarse. El operativo de fuga involucra a otras 200 personas. Al mismo tiempo, en diferentes puntos de la ciudad, explotan bombas y llueven panfletos políticos. Es la noche del 24 de mayo de 1975 y mientras la policía y el Ejército están distraídos, la chica de negro y otras 25 presas políticas escapan de la cárcel del Buen Pastor. 

S.O:En la década del 70, la del Buen Pastor era la única cárcel de mujeres de Córdoba.  Funcionaba en un antiguo convento en el centro de la ciudad. 

Cristina Bollati: Las monjas eran las que dirigían el BP. Las monjas del BP, se llaman así… porque el BP que cuidaba las ovejas descarriadas que éramos nosotras…

S.O: Esta es Cristina bollati. En la década del 70 estuvo presa en el Buen Pastor. 

En el 75 la provincia de Córdoba estaba intervenida por el gobierno nacional. El brigadier Raúl Lacabanne había establecido un sistema de terror. Las patotas parapoliciales recorrían la ciudad buscando a militantes políticos, sindicales y estudiantiles. Los detenían y los torturaban para sacarles información antes de trasladarlos a las cárceles. 

La provincia era un laboratorio de lo que un año después harían los militares en todo el país.

Una mañana llegaron hasta la puerta de María Claro. Ella dormía después de haber  trabajado toda la noche en un bowling. 

Maria Claro: Mi nombre es María Claro…Tengo 68 años. Cuando a mi me detienen en el Buen Pastor tenía 25. 

S.O: María militaba en el Partido Revolucionario  de los Trabajadores, una organización de corte marxista-leninista que tenía un brazo armado: el Ejército Revolucionario del Pueblo. El ERP.

Maria Claro: Me van a buscar a mi casa, yo estaba durmiendo….eran como las once y pico de la mañana, no me había levantado todavía, y estaba en la pensión y bueno. Me dicen “levantate, levantate”…hija de puta […]  Cuando me despierto tenía un arma acá, y varios tipos que había en la habitación….me hacen levantar, me tironean de la cama para que me levante

S.O:La patota buscaba armas. Después de dar vuelta toda la casa lo único que encontraron fue una caja con calcomanías que ella y sus compañeros pegaban por toda la ciudad. Decían “a vencer o a morir”

María Claro: Bueno, se desparramaron en el piso, empapelaron el piso… yo no sabía que hacer, la verdad que no tenía escapatoria 

S.O:La llevaron al Departamento de Informaciones, una dependencia de la policía a la que iban todos los detenidos por causas políticas. 

Maria Claro: Me tienen varios días, me torturan…bastante… […] Me violaban cada dos días  […] Había una guardia que me sacaba todas las noches y me llevaban al baño y me violaban uno tras otro…

S.O: Después de varios días la trasladaron al Buen Pastor. La cárcel funcionaba en un antiguo convento de esa orden en el centro de Córdoba. A unos metros estaba la Iglesia de los Capuchinos. Las monjas estaban a cargo de la administración, un grupo de celadoras custodiaba a las detenidas y unos guardias armados controlaban el patio central desde los techos.

Maria Claro: El BP era una cárcel donde había dos pabellones grandes, como una L era…en una parte estábamos un montón de compañeras con camas cuchetas, una cucheta al lado de la otra….con ventanales que daban a un patio….y unas rejas que se cerraban de noche y se abrían de día. En el otro pabellón, haciendo L, estaban las madres…que había madres con sus hijos. 

S.O:Una de esas madres era Cristina Bollati.

Cristina Bollati: Me llamo Cristina Bollati, soy ex militante del PRT. Milité en la década del 70 en el PRT.

S.O: Cristina era una chica delgada y alta. Le decían La Gringa. Había llegado al Buen Pastor unos meses antes que María. En esa época las presas políticas todavía eran pocas y estaban distribuidas en distintos pabellones. Ella llegó con Federico, su bebé de cuatro meses.

A fines del 74 la política represiva en Córdoba se hizo más fuerte. Cada semana llegaban nuevas presas políticas al Buen Pastor. Las monjas decidieron agruparlas a todas en el ala derecha del convento. Había militantes de Montoneros, del ERP, del frente estudiantil. 

Cristina Bollati: Frente al servicio penitenciario éramos una sola cosa, no teníamos diferencias. Nos organizábamos por lo general con delegadas, y las delegadas eran elegidas por nosotros democráticamente, no había ninguna cosa que nos separara, política o ideológicamente entre nosotros.

S.O: Incluso había mujeres que no militaban políticamente pero que estaban presas por estar casadas con dirigentes sindicales. 

María Claro: Ahí en el patio, nosotros bailábamos, jugábamos con los chicos…. nos rotábamos cuidando a los chicos… porque por ahí una tenía una reunión.

Nos turnábamos para lavarlos, nos turnábamos para lavarles los pañales y por ahi nos encariñábamos mas con uno o con otro…

S.O: La cárcel se había convertido en otro frente de militancia. Las presas estudiaban, organizaban reuniones y acciones políticas. 

María Claro: Porque nosotros seguíamos funcionando en la cárcel como afuera, en células.Estábamos organizadas en grupos de estudio, en grupos de trabajo manual….por ahi nos juntábamos todas en rueda a hacer trabajo….a hacer artesanías. Tejíamos, bordábamos, estudiábamos marxismo, a Lenin, había compañeras…. muchas compañeras del PRT.

S.O: Las monjas querían que las presas comunes aprendieran a coser o hacer manualidades para mantenerlas entretenidas. 

Cristina Bollati: Si no no hacian nada, hacían diabluras, como pintarles las uñas color rojo a todas las estatuas que encontraban…

S.O:Las presas políticas trataban de tener una buena relación con las monjas.

Cristina Bollati: Ibamos a misa… A las monjas se les ocurría hacer una especie de procesión…con un santo por todo el pabellón, allá íbamos nosotras a cantar  y rezar con la monja. 

S.O: No se sumaban a las ceremonias por convicción religiosa. Lo que querían era moverse con libertad por todo el penal para conocer su rutina. 

En esas recorridas conocieron la capilla, que  tenía forma de cruz como todas las iglesias. Dos alas estaban reservadas para las presas y una para la gente del barrio que se sumaba a las misas. Una reja los separaba durante todo el ritual. Pero al momento de la comunión, la reja se levantaba y la puerta de salida quedaba a una corrida de distancia. 

Ahí, arrodilladas para recibir la ostia, descubrieron cómo escapar del penal.

***

Cristina Bollati: Todo el mundo que está detenido, llamalo preso político, preso común o social en lo único que piensa las 24 horas del día es en salir. 

S.O:Cristina y otras seis presas políticas del Buen Pastor comenzaron a planear su fuga a fines del 74.

La primera idea que se les ocurrió fue escaparse por la iglesia durante la misa. 

Cristina Bollati: Llegamos a elaborar todo un código de señas y contraseñas con los compañeros que venian de afuera, con los compañeros que venían de afuera a misa, nada más que para vernos y ver que funcionara lo que nosotros planteábamos.

S.O: Al poco tiempo abandonaron el plan. No tenían forma de contener al cura y los monaguillos. 

Todo el tiempo pensaban otras maneras de escapar. Armaban y desarmaban planes mientras cuidaban a los chicos o hacían manualidades para que sus familias vendieran afuera del penal.

Cristina ya había estado presa en la cárcel de Devoto entre el 72 y el 73 y sabía que en ningún otro lugar iba a ser tan fácil como en el Buen Pastor. 

Cristina Bollati: Me urgía el tiempo político del país: chicas, vamonos porque si no nos vamos de acá nos llevan a Devoto, perdemos hasta la vuelta a la democracia. Para mi era o nos fugamos de acá o no nos fugamos más de ningún lado.

S.O: Estudiaron la arquitectura del penal. Descubrieron que la pared de una de las habitaciones donde dormían daba a la calle: 60 centímetros de ladrillo antiguo las separaban de la libertad. 

Entonces, decidieron hacer un boquete. 

Cristina Bollati: Lo marcamos, marcamos los ladrillos que eran ladrillos terribles, y con agujas de tejer rascamos, rascamos, rascamos…. llegamos a traspasar con la aguja de tejer, hasta afuera. 

S.O: Guardaban los escombros  adentro de los colchones. 

Los compañeros de afuera tenían que dejar un auto estacionado con una llave abajo de la alfombra. Lo habían acordado a través de las visitas. Eran seis compañeras y no podían escapar todas a pie. 

Decidieron esperar una noche de tormenta. Los truenos las ayudarían a tapar los ruidos del boquete. Eligieron un día en el que el pronóstico anunciaba lluvia y truenos.

Cristina Bollati: Pues esa noche no llovió para nada, estrellas preciosas. Y al día siguiente, nos cayó un allanamiento de la federal.

S.O: Era un operativo simultáneo en las tres cárceles de Córboba: la penitenciaría de varones, el destacamento de encausados y el Buen Pastor.

Los policías descubrieron el boquete. Cristina se preparó para lo peor.

Cristina Bollati: Yo decía despidamonos… pongamonos ropa. Me acuerdo que nos pusimos tres, cuatro pulloveres, era verano, pero todo lo que podíamos porque sospechaba que de ahi ibamos al avión y de ahi a Devoto…

S.O: Pero no las trasladaron. Lo que pasó fue lo contrario: juntaron a todas las presas políticas en el mismo pabellón. 

Cristina Bollati: De seis o siete que éramos pasamos a ser de golpe 22 o 23, mas o menos. sacaron a las comunes y vinieron las compañeras. 

S.O: La llegada de las nuevas compañeras revolucionó al pabellón. Las monjas ya no aparecían por ahí. Ellas se organizaron en grupos para cocinar, limpiar, hacer gimnasia, cuidar a los chicos… 

Y también para planificar una nueva fuga.

**

S.O: En 1975, la situación de los presos y presas políticos en el país era desesperante. En la cárcel de Villa Devoto las mujeres vivían hacinadas en el pabellón 49. Eran cientos de detenidas y muchas tenían hijos. Había piojos y hepatitis. Casi todas sufrían enfermedades de la piel.

En otros penales la situación era similar.
Los presos políticos de todo el país se organizaron para reclamar mejores condiciones.

Cristina Bollati: En realidad nosotros en el Buen Pastor vivíamos en el paraíso, porque los familiares nos traían toda la comida que nosotros les pedíamos, no teníamos  restricciones de ese tipo, teníamos acceso a los diarios, teníamos acceso a lo que quisiéramos, en cambio en Devoto no.  

S.O: Los presos y las presas políticas de todo el país iniciaron una huelga de hambre. Y las del Buen Pastor se sumaron. 

Ellas ya tenían un nuevo plan de fuga y la huelga les servía como una excusa perfecta para poder sacar a los chicos del penal unos días antes.

Cristina Bollati: Las monjas chochas en realidad porque lo que querían era sacarse de encima a los pibes, para ellas era un problema menos.

S.O: Cinco militantes del PRT trabajaron en el plan. Lo hicieron en secreto, sin que el resto de las presas se enterara. Era un trabajo de observación: registraban el funcionamiento de la cárcel, los horarios de cambio de guardia, las ventanas que daban a la calle, las zonas sin vigilancia. 

Cada dato que conseguían lo pasaban a través de los abogados a los compañeros que estaban afuera.

Cristina Bollati: El abogado venía con papeles a discutir las causa e informarnos y se llevaba los papeles que nosotros le dábamos para fulano, para mengano. Para algun compañero que a su vez después los pasaba a quien tenia que pasarlo. O usando a los familiares. Para lo mismo, esa era la forma de comunicación, no teniamos otra. De todos modos logramos tener un circuito de comunicaciones bastante permanente y fluido. 

S.O: Ellas propusieron varios planes. Los compañeros los estudiaron y les dieron una respuesta: lo mejor era fugarse por la ventana de la cocina. 

La ventana estaba a dos metros de altura. Iban a tener que saltar. 

***

S.O: El plan tenía un problema: la guardia armada que vigilaba a las presas desde el techo. 

Cristina Bollati: Lo que nosotros detectamos era que los guardias se reían mucho de las pavadas que hacíamos nosotras y se pasaban horas mirando las comunes, los viernes a la noche o los sábados a la noche las monjas las dejaban hasta las 12, musica, cuartetazo, no se que… minifalda… los guardias embelezados mirando a las comunes. Eso lo detectamos que hacían los guardias. Si las comunes estaban de fiesta los guardias estaban mirandolas seguro.

S.O.: Por eso eligieron un sábado: ese día había joda en el otro pabellón. 

El plan era simple: unos minutos antes de las ocho de la noche debían formar junto a la ventana. Un camión arrancaría las rejas desde afuera. Ellas tenían que romper el vidrio y saltar.

**

S.O: El 24 de mayo ya hacía días que habían suspendido la huelga de hambre. Comían a escondidas para juntar fuerzas.

El plan se mantuvo en secreto hasta el último día. 

María Claro se enteró unas horas antes.

María Claro: Ese sábado al mediodía hubo una reunión en una piecita, donde solíamos juntarnos, donde solía estar la celadora…. Y la compañeras nos llamaron algunas porque iba a haber una reunión. 

S.O.: María no se imaginaba lo que venía

María Claro: Yo no sabía, en realidad no tenía la menor idea qué pasaba y por qué era esa reunión…era media misteriosa, las caras de ellas, hasta que una dijo “bueno chicas, nos juntamos acá porque…. bueno vamos a ser directas…esta noche nos fugamos”

S.O.: Le contaron el plan: había un orden de salida. Cada una de ellas tendría la responsabilidad sobre otras tres compañeras. Afuera las iban a esperar los compañeros del PRT con autos. 

María lo pensó unos minutos. Fugarse significaba pasar a la clandestinidad. Pensó en sus amigos, sus compañeros, su familia, su novio, todos los que la esperaban afuera. Por todo eso dijo que si.

María Claro: Nos tenemos que ir, nos vamos, nos vamos

S.O.: María se sumó a la organización de la fuga. Lo primero que tenían que hacer era lavar todas las sábanas para colgarlas en el patio a secar. Así, podían avanzar hacia la cocina sin que las vieran los guardias armados. 

Después pintaron las zapatillas blancas de un color oscuro. Tiraron, rompieron y quemaron los papeles que pudieran comprometerlas y repartieron sus cosas entre las que se quedaban. Eligieron ropa oscura. En la noche cordobesa debían ser invisibles.

Las que se quedaban también tenían instrucciones.

Cristina Bollati: La que decidía quedarse desde ese momento se metía en los dormitorios y no salia de ahi por nada del mundo, ni aunque se armara una balacera. Se metían debajo de las camas pero que no salieran del dormitorio. 

S.O.: Era importante que se quedaran adentro si querían sobrevivir. 

Cristina Bollati: Es más, les dijimos: “una vez producida la fuga ustedes quedan dentro del  dormitorio y no salen del dormitorio por mas que las quieran sacar. Resistanse. porque  las van a sacar, las pueden llevar al lugar de fuga y tirarles, enmascarando una posible fuga, como represalia. Es medio una ley de la cana, cuando hay fuga hay muerte. Y no zafás. O matan al que se va o matan a un rehén de adentro pero la cana se las cobra 

S.O.: A la tarde, el operativo de fuga se puso en marcha. 

Las que se quedaban se encerraron en una de las habitaciones. El resto puso en marcha un simulación de distracción interna: iban a hacer una obra de teatro por el 25 de Mayo. 

La cocina cerraba a las ocho. Pero con la excusa de la obra de teatro, pidieron que quedara abierta un rato más. 

Otras compañeras charlaban en el patio y desde abajo, vigilaban a la guardia armada. Una de ellas le acercó un sanguche a una de las celadoras. Como había huelga de hambre, le pidió que se lo comiera en una habitación, para no tentar al resto. Desde ahí, no podría ver qué pasaba en el patio.

Afuera, el PRT organizó un operativo de actos relámpago por toda la ciudad de Córdoba. Más de 200 militantes tiraron bombas molotov y lanzaron volantes para distraer a la policía y a los militares.

Unos minutos antes de la ocho, una dijo: ya es la hora. 

Caminaron desde el comedor hacia la cocina, donde las esperaba otro grupo. Se agruparon de a cuatro alrededor de la ventana. Saldrían por orden de prioridad. Cristina estaba en tercer lugar.  

Cristina Bollati: Cada grupo de cuatro tenía una responsable. Entonces en el momento que te tocaba, la responsable decía vamos y ya sabían las otras tres que correspondía salían detrás de esa. 

S.O.: María era una de las últimas. 

María Claro: En la cocina, en la mesada, las compañeras habian puesto un banco grande, después otro banquito y otro chiquito arriba. Entonces vos tenías que hacer una especie de escalera para llegar, porque eran varios metros. 

S.O.: Cuando sintieron los ruidos de las cadenas que arrancaban las rejas, agarraron las planchas de metal que usaban para hacer bifes y rompieron el vidrio. 

Cristina Bollati: Los compañeros nos gritaron “paren, locas, que estamos nosotros acá abajo. Nos están tirando los vidrios encima”. 

S.O.: Una vez caída la reja, una camioneta debía estacionarse debajo de la ventana para acortar un poco la distancia hasta el piso.

Cristina Bollati: Pues esa camioneta no anduvo…se plantó. Entonces tuvimos que saltar a la vereda. 

S.O.: Cristina sabía que la fuga podía cortarse en cualquier momento.

Cristina Bollati: Si algún guardia de arriba detectaba la salida lo mas probable era que tirara. En cuanto sonara el primer tiro… los compañeros estaban todos armados, iban a responder para cubrir.¿Y cubrir qué? La retirada de las que tenían que retirarse para atrás. Suponé que en la mitad de la fuga se hubiese armado una balacera. Las que estaban afuera de alguna manera habia que correr a los autos. Las de adentro debían volverse hasta los dormitorios.

S.O.: Mientras ellas saltaban, los guardias les miraban el culo a las presas comunes.

Cristina Bollati: Cuartetazo va, cuartetazo  viene, no se dieron cuenta. 

***

S.O.: Cristina fue la tercera en saltar. 

Cristina Bollati: Que todo salga bien, que todo salga bien, que todo el mundo cumpla su lugar, que  no haya tiros. Dale compañeros que vamos y ya está… vamos que nos vamos y que salga todo bien.

S.O.: Se sentó en la ventana.

Cristina Bollati: Salté y corrí.

S.O.: A medida que saltaban desde la ventana, un compañero las “atajaba” parado sobre el capot de un camión.

Después, corrían hacia la cañada y ahí se dividían. En medio de la huida se cruzaron con un casamiento en la puerta de una iglesia.

Cristina Bollati: cada una hizo una pavada distinta en ese momento. Yo corría detrás de la gorda Emichin, que era la primera que saltó. Y la gorda pasando por la iglesia entre la gen.. nosotras veníamos de 25 dias de huelga de hambre. Te imaginás el estado nuestro. Y todas zaparrastrosas. Entonces para disimular me dice: hay que lindo que estuvo el casamiento… (risas). Quería disimular con la gente como si saliéramos de un casamiento. A mi me importaba tres pepinos, corrí hasta cuando vi el auto. Cuando vi el auto… el compañero que estaba ahí nos abrió las puertas, nos zampamos al auto y el compañero dijo: “tabíquense compañeras” .

S.O.: María también corrió entre los invitados que se amontonaban en la puerta de la Iglesia después de la ceremonia. 

María Claro: Lo que más me acuerdo era la cantidad de gente que habia en el casamiento. Porque yo me tuve que abrir paso en el casamiento entre medio de esa gente que estaba toda amuchada en la puerta de la catedral. 

S.O.: Le temblaban las piernas. Corrió hacia un auto estacionado sobre el boulevard Chacabuco. Adentro la esperaban dos compañeras que habían saltado antes que ella y un compañero al volante.

Maria Claro: Y de ahí me llevan tabicada, quiere decir que no teníamos que mirar a dónde íbamos, a la casa de unos compañeros que nos esperaban. 

S.O.: Cuando la última presa saltó por la ventana del Buen Pastor, todo en el pabellón quedó en silencio. Esa calma inusual para un sábado a la noche llamó la atención de una de las celadoras, que empezó a tocar el silbato para atraer a la guardia.

Pero cuando llegaron, ya no quedaba nadie en la cocina. 

Las que habían quedado en el penal, siguieron las instrucciones que les habían dado sus compañeras.

Cristina Bollati: Cuando llegó la patota de la federal, la provincial, las intentaron sacar. Con la excusa de que necesitaban dos testigos para que vayan a atestiguar el lugar donde nos habíamos ido. Si aceptaban morían ahí nomás, las fusilaban ahi nomás, haciendolas partícipes de la fuga y como que ellos hubiesen actuado rapidamente. 

S.O.: Todas se negaron a salir.

En ese momento, las 26 fugadas viajaban en autos hacia diferentes puntos de la ciudad. Esa noche durmieron en casas de seguridad. Se hicieron documentos falsos, se cortaron y se tiñeron el pelo, se cambiaron de ropa.   

Pasar a la clandestinidad significaba dejar de ser ellas y empezar a vivir como si fueran otra persona. 

A María le cortaron el pelo muy corto y se lo tiñeron de rubio.

María Claro: Tuve que hacerme una nueva identidad, un nuevo discurso y me tuve que encontrar con una compañera, que hoy está desaparecida. Nos encontramos en un pueblito, la hicieron ir a ella y a mi, a un pueblito. 

S.O.: Si alguien les preguntaba, tenían que decir que eran hermanas. 

María Claro: Pero resulta que ella llegó y cuando nos encontramos fue cómico, porque ella llegó con una peluca, yo no la conocía, un saco de piel, no podía creer cuando la Yo dije ¿qué hago? yo tenia una ropita que era de una piba joven… una pollera corta, una campera medio de batalla. Y me dice ella “qué hacemos ahora?”, porque la verdad que no nos parecemos como parientas. Bueno, cualquier cosa vos sos mi empleada, me dice.

S.O.: Viajaron juntas hasta Buenos Aires. 

María Claro: Ahí nos recogieron unos compañeros en una cita y ahí no la vi más a ella. Me despedí de ella y nunca más la vi. 

***

S.O.:El 24 de mayo de 1975, 26 mujeres se fugaron del Buen Pastor. 

Algunas se fueron al exilio. La mayoría fueron recapturadas en los meses siguientes. 

María Claro fue detenida en 1976 Buenos Aires mientras viajaba en colectivo con su bebé y   su suegra. Estuvo detenida en la cárcel Devoto hasta 1982 

Cristina Bollati se reencontró con su hijo Facundo poco tiempo después de la fuga. Fue detenida de vuelta en 1976. Estuvo en Devoto hasta la vuelta de la democracia, siete años después.

Nueve fueron asesinadas o están desaparecidas. La mayor de todas tenía 33 años.

En el lugar donde estaba el penal hoy funciona un gran centro comercial.

S.O: Fugas es una coproducción original de Anfibia Podcast y Lunfa. Narración: Sebastián Ortega. Investigación y guión: Emilia Erbetta y Sebastián Ortega. Grabación, mezcla y diseño de sonido: Mariano Pagella, Román Frontini y Nicolás Sosa. Música de apertura: Nicolás Pagella. Producción General: Tomás Pérez Vizzón.

Producción General: Tomás Pérez Vizzón.
Host: Sebastián Ortega.
Investigación y guión: Emilia Erbetta y Sebastián Ortega.
Grabación, mezcla y diseño de sonido: Mariano Pagella, Román Frontini y Nicolás Sosa.
Música principal: Nicolás Pagella.
Arte: Sebastián Angresano.