Aclaración: Fugas. El plan perfecto no existe fue producida como una mini serie de audio. Si tenés la posibilidad, te recomendamos que la escuches con auriculares. La transcripción solo sirve como referencia.

Sebastián Ortega: Una comitiva recorre los pasillos del penal. Al frente avanza a paso firme un hombre con uniforme militar. Lo acompañan dos guardiacárceles y personal de civil vestido de saco y corbata. 

Al final del pabellón hablan con el jefe de seguridad de la cárcel. Le dicen que están haciendo una inspección sorpresa. 

FERNANDO VACA NARVAJA: Presencia de militar, cinco años de liceo militar. O sea que, para el que me escuchara en la voz de mando, era la voz de mando de un oficial.

S.O: El jefe de seguridad abre el portón. El militar y sus compañeros se le van encima a los guardias. Les quitan las armas y los uniformes.

FERNANDO VACA NARVAJA: Mientras nosotros nos vamos desplazando, el segundo grupo se va constituyendo y el tercer grupo va consolidando las posiciones que nosotros vamos dejando.

S.O: Ocupan los puestos de vigilancia, la biblioteca, la cocina, la enfermería y la sala de armas. En 10 minutos reducen a 60 guardias de uno de los penales más aislados de la Argentina: la Unidad 6 de Rawson. Una fortaleza en medio del desierto patagónico.

FERNANDO VACA NARVAJA: ¿Ellos que esperaban? Esperaban que el plan de  fuga, como era lo tradicional, viniera de afuera. No estaban bien disciplinados ni organizados en un plan de fuga de adentro hacia afuera. Ahí está el efecto… sorpresa.

S.O: Desde el momento en que una persona cae presa tiene un solo objetivo: escapar. Pero solo algunas lo logran. Anfibia Podcast en coproducción con Lunfa presenta Fugas. En este episodio: La Fortaleza en el Desierto. Parte 1.

S.O: A fines de los ´60 y principios de los ‘70 surgieron en la política argentina decenas de organizaciones que proponían una vía al socialismo a través de la lucha armada.

El peronismo, el partido político más importante de la Argentina, estaba prohibido desde 1955. La simpatía popular por estas organizaciones era cada vez mayor. Miles de jóvenes que se habían iniciado en la militancia barrial, obrera o universitaria comenzaban a transitar el camino revolucionario. 

El cordobés Fernando Vaca Narvaja fue uno de ellos.

FERNANDO VACA NARVAJA: Soy parte de la organización montoneros. Milito desde el año 67/66. En la provincia de Córdoba y en la provincia de Santa Fe. Estudie ingeniería química en la Universidad Nacional del Litoral. De ahí se armó un grupo, lo que se llama grupo proto montoneros…

S.O: En 1972 la dictadura que gobernaba el país desde hacía cuatro años comenzaba a debilitarse. 

FERNANDO VACA NARVAJA: Una dictadura militar bastante violenta, que había ilegalizado los partidos políticos, los sindicatos. Ese contexto es donde uno se fue formando políticamente, el peronismo era mala palabra, Perón era traidor a la patria, era un abusador de menores, tenía en los anillos las cuentas bancarias en Suiza.

S.O: Hacía 17 años que Perón estaba exiliado en España. Ahora calculaba cuándo era el mejor momento para volver al país. El presidente de facto le marcó la cancha: si quería ser candidato, debía volver antes del 25 de agosto de 1972.

El líder popular rechazó las condiciones que imponía la dictadura.

A medida que la crisis política y económica se agudizaba, las organizaciones armadas tomaban cada vez más protagonismo en la política nacional.

FERNANDO VACA NARVAJA: No había que darle a la dictadura militar ni un tantito así de ventaja; era palo palo y palo para que esa retirada no sea ordenada, sea desordenada. Para que no puedan condicionarse más de lo que ya te pueden condicionar.

S.O: El gobierno militar reforzó la persecución de opositores y las cárceles se llenaron de presos políticos. Fernando Vaca Narvaja cayó en el ‘71. Estuvo detenido en Devoto y en el Buque Granadero, un barco anclado en el Puerto de Buenos Aires que los militares convirtieron en una cárcel para presos políticos. De ahí lo trasladaron al penal de Resistencia. 

FERNANDO VACA NARVAJA: Cuando nosotros caemos en los penales, caemos a los pabellones normales, comunes, de lo que llamamos la delincuencia social, empezaron a organizar los presos, empezaron a pedir reivindicaciones… se les armo un despelote organizativo muy importante. Entonces deciden concentrarlos. Cuando deciden concentrarlos se dan cuenta que hay jefaturas, entonces deciden sacar, descabezar la jefatura de los pabellones y poner lo que ellos llamaban los presos de máxima peligrosidad todos juntos.

S.O: Lanusse decidió concentrar a los presos políticos en dos penales de máxima seguridad: el de Resistencia, en el norte, y la Unidad 6 de Rawson, en la Patagonia.

Los primeros en llegar a Rawson fueron presos políticos que estaban en una cárcel de Tucumán donde un grupo de militantes había escapado después de asesinar a seis guardias. Los que quedaron en el penal fueron trasladados a la Patagonia en un avión Hércules de las Fuerzas Armadas. 

En ese grupo estaba Celedonio Carrizo, un joven jujeño de 20 años que militaba en las Fuerzas Armadas Revolucionarias

CELEDONIO CARRIZO: No sabíamos a dónde íbamos. Que íbamos todos encadenados, pies, manos, enganchados entre cada uno de nosotros. Llegamos a allÁ, esperamos un rato, cae otro avión, nosotros mirabamos por los agujeritos y veíamos que llegaban otros compañeros en las mismas condiciones nuestras. Empezamos a gritarnos quiénes eran, quién no y ahí nos dicen: “somos de Córdoba”, “¿y “uds de donde son?”, “de Tucuman”. Ahí sabíamos que llegaba mas gente. 

S.O: El penal, ubicado a unos 1400 kilómetros de Buenos Aires, era una fortaleza en medio del desierto patagónico. Una de las primera mujeres que llegó a Rawson fue una chica de 18 años que la detuvieron cuando intentó asesinar con un camión al presidente de Uruguay.

ALICIA SANGUINETTI: Mi nombre es Alicia Sanguinetti. Cuando nosotros llegamos al penal, desde el aeropuerto, era un camino largo que era la nada, lo único que podías ver era tierra y de vez en cuando un cactus. Punto.

Lo más impresionante ahÍ era la tremenda soledad, vos no tenías muchos accesos a ventana, pero lo poco que podías ver era que estabas solo en la mitad de la nada

S.O: La intención de los militares era clara: el aislamiento. Pero este aislamiento tuvo un efecto que la dictadura no imaginó. La llegada de los presos políticos revolucionó a la ciudad de Trelew, a unos 20 kilómetros de Rawson. 

ALICIA SANGUINETTI: La gente de Trelew empezó a formar el grupo de apoyo a los presos políticos Entonces se ofrecieron a hacer cada uno de ellos… el responsable de visitar a un preso. Que no solamente visitaban al preso sino que a su vez, cuando venían los familiares, o sea… acogían a los familiares, le daban lugar, vivienda, ayuda para poder seguir estando y demas, etc. Y además eran los que nos traian vituallas, cafe, yerba, fruta, diarios….

S.O: En menos de un año llegaron a Rawson más de doscientos presos políticos. Sindicalistas, militantes universitarios y miembros de las organizaciones armadas más importantes: el Ejército Revolucionario del Pueblo y las Fuerzas Armadas Revolucionarias, de orientación marxista. Y Montoneros, de tendencia peronista 

Para fines de 1971, los detenidos políticos y los pobladores de Trelew eran una comunidad. 

FERNANDO VACA NARVAJA: Caigo al pabellón número 5 donde estaba el El Robi Santucho, el Gringo Mena, Gorriarán Merlo, Marcos Osatinsky y el Negro Quieto, entre muchos otros compañeros. O sea, nos van concentrando, lo cual en esa contradicción que tiene la dictadura… facilitan un comando único. O sea, dificulta el trabajo político los presos comunes, pero facilita el comando único centralizado

S.O: Los presos políticos ocupaban seis pabellones casi completos de cuarenta celdas cada uno. Las mujeres estaban en los pabellones de arriba y los varones en los de abajo. En el pasillo, los vidrios traslúcidos del techo permitían que entrara algo de luz. Ahí hicieron un agujero para comunicarse entre ellos. 

Los hombres hacían una pirámide humana para charlar con las mujeres que estaban arriba. Conversaban, se transmitían mensajes políticos y tejían relaciones amorosas. Incluso algunos noviazgos empezaron en esos encuentros a escondidas. 

Desde que llegaron a Rawson los militantes tuvieron un objetivo principal: la fuga.

ALICIA SANGUINETTI: Yo creo que la idea de la posible fuga surge en todos los militantes desde el momento de caer preso, por que sabemos que lo fundamental es volver a estar afuera y seguir militando,

FERNANDO VACA NARVAJA: El valor principal era mantener la lucha viva a la dictadura militar, demostrar que aun las cárceles de máxima seguridad la fuga se podía realizar y que podía hacerse con ingenio y con la organización y con nivel de participación colectiva importante. 

S.O: Los militantes pensaron varios planes. Celedonio Carrizo recuerda este momento.

CELEDONIO CARRIZO: Lo primero que se te ocurre que lo tenes a mano es cavar, cavar un túnel. 

S.O: La última celda del pabellón 5 tenía dos características ideales para la fuga. Era la más alejada de la guardia y la más cercana al paredón exterior. 

Los militantes improvisaron palas con calentadores desarmados. Con cartón, engrudo y maderas sostenían el túnel para evitar los derrumbes. Todos los días, después de cavar, volvían a poner las baldosas en su lugar. Con una mezcla de tierra y plastilina rellenaban los bordes para que los guardias no los descubrieran. 

FERNANDO VACA NARVAJA: Pero fijate que labor de ingeniería, ¿no? Cómo se va articulando en ese plan de fuga en la practicidad y el oficio de cada uno de los compañeros. Porque los yugas venían…

S.O: Cuando FVN dice yugas se refiere a los guardiacárceles. 

FERNANDO VACA NARVAJA: porque los yugas venían, con un palo a golpear a ver si había algo extraño y paso todas las pruebas. Es decir subsistió a la dictadura militar y duró creo que hasta el año ’77, lo descubrieron ese túnel.

S.O: El plan tenía varias dificultades: sacaban mucha tierra del túnel y cada vez les resultaba más difícil descartarla.

FERNANDO VACA NARVAJA: era una grela muy arenosa, arcillosa, con piedra y esto hace que por ejemplo la tierra la tiraramos en la ducha cuando nos bañamos y las piedras la tiramos en unos chalequitos, que habían hecho las compañeras, que vos abriendo de abajo vas corriendo e iba cayendo piedras, como el Sur tiene mucha piedra no se dieron cuenta nosotros que las veíamos, nos dabamos cuenta que en algún momento se van a dar cuenta que aca… que esta canchita, que este patio tiene más piedras que lo normal.

S.O: A medida que avanzaban aparecieron otros problemas. El agua y la humedad hacían que el túnel se derrumbara y cada vez era más difícil entrar y salir. 

FERNANDO VACA NARVAJA: Ahí se cambia el plan de fuga y se re discuten los principios. ¿Cuáles son los principios? Primero la aplicación del principio de sorpresa. 

S.O: En el penal de Rawson estaban los líderes de las organizaciones armadas más importantes. Los militares estaban preparados para un intento de copamiento desde afuera y convirtieron el penal en una fortaleza impenetrable.

FERNANDO VACA NARVAJA: No tenían, no estaba previsto, no estaba bien disciplinado, bien organizados, en un plan de fuga de adentro hacia afuera. Ahí está el efecto sorpresa.

S.O: Para poder diseñar un nuevo plan primero había que conocer en detalle cada movimiento adentro del penal.

CELEDONIO CARRIZO: buscar información, mirar como era las guardias de los milicos que andaban por los muros, cuánto tiempo demoran en hacer el recambio, si volaba una paloma, lo que sea.

S.O: Los detenidos anotaban los horarios de guardias, los cambios de turno, los movimientos en los puestos de vigilancia. A veces se hacían sancionar para que los llevaran a “los chanchos”, como les llaman a las celdas de castigo. Durante el traslado calculaban los metros de distancia entre los pabellones. 

FERNANDO VACA NARVAJA: Ahora para hacer un plan de fuga de adentro hacia fuera, había que simular algo. Lo que simulamos es lo que normalmente hacían ellos que eran inspecciones militares. 

S.O: Un guardia de apellido Facio hizo un aporte fundamental: les entregó un uniforme militar y una pistola desarmada. 

FERNANDO VACA NARVAJA: Era peronista, peronista, peruca, como decimos nosotros. Y bueno, en esa relación empezó a surgir esta colaboración que fue fundamental, porque esta fue la llave para simular esta idea de que había una inspección militar en la cárcel.

S.O: Cuando Vaca Narvaja llegó a Rawson, el plan ya estaba casi definido. A él le asignaron el rol principal: debía hacerse pasar por el teniente del Ejército que iba a liderar la supuesta comitiva del gobierno. En el contexto de un gobierno militar, una inspección sorpresa a un penal de máxima seguridad no debía llamar la atención.  

FERNANDO VACA NARVAJA: Cuando llego yo, obviamente como tenía 5 años de liceo militar, era la medida justa, digamos. 

S.O: La planificación de la fuga transformó la rutina en los pabellones. Los presos y las presas pasaban horas vigilando el movimiento de los guardias o armando pequeñas armas punzantes con pedazos de camas o con hierros que rescataban de la cancha de fútbol. 

Las mujeres tejieron boinas y pulóveres negros de cuello alto como los que usaban los guardias. Fueron detallistas al extremo: bordaron escudos, cosieron corbatas, cintos y cartucheras. Algunos compañeros que habían sido carpinteros también fabricaron réplicas de armas cortas con jabón y hasta un fusil FAL de madera.

Alicia Sanguinetti lo recuerda así:

ALICIA SANGUINETTI: Si vos tenías quE hacer crochet las boinas que iban a utilizar, te decían tienes que hacer boinas. Punto. Si a vos te decían tienes que coser botones para hacer una cosa, cosías botones. A nadie se le explicaba más de lo necesario de lo que tenía que estar haciendo para evitar que se filtra absolutamente algo

S.O: En esos meses suspendieron el debate y la formación política para prepararse físicamente: se ejercitaban en los pabellones a escondidas de los yugas. 

ALICIA SANGUINETTI: nosotros teníamos una compañera que había hecho danza contemporánea y nos daba las clases y hacíamos entrenamiento físico y gimnasia en conjunto y después cada una hacía gimnasia y fortalecimiento físico en la celda de cada uno

María Angélica Sabelli, una militante de las FAR, les enseñaba a sus compañeras de pabellón cómo armar y desarmar fusiles. Aunque tenía apenas 22 años, la Petisa Sabelli tenía experiencia militar: había participado en tareas de inteligencia y planificación de varios atentados con bombas. También había participado en el copamiento de la ciudad de Garín, en la provincia de Buenos Aires. 

ALICIA SANGUINETTI: la mayoría de nosotros habíamos manejado nada más que pistolas, entonces nos daba las clases de arme y desarme de un FAL con una escoba

FERNANDO VACA NARVAJA: Cuando se elige el lugar y el momento, el dia y el momento, nos damos cuenta que hay que cambiarle la rutina al penal. Entonces en ese momento a esa hora previa a la fuga se hacía una ranchada, se hacía mucho bullicio, se cantaba, guitarreada, ruido. Al principio sancionaban a varios compañeros y después se fueron acostumbrando que no había otra forma que dejarnos esa hora que era un poco el recreo de los presos de todos los pabellones simultáneamente.

S.O: La preparación adentro del penal avanzaba a paso firme. Cada organización armó una lista. Eligieron quienes saldrían según la importancia política y militar.

FERNANDO VACA NARVAJA: Se hace un plan de fuga, donde hay tres grupos bien definidos, un primer grupo de seis, un segundo grupo en escalón de 19 y un tercer escalón casi de 80, 90 compañeros.

S.O: Al primer grupo se lo llamó “La Topadora”. Lo integraban los seis líderes del Ejército Revolucionario del Pueblo, las Fuerzas Armadas Revolucionarias y Montoneros. El segundo grupo estaba conformado por 19 militantes: 15 varones y cuatro mujeres elegidos por su rango y su preparación militar. El último grupo incluía a otros 95 presos.

Los militantes que debían brindar apoyo externo todavía desconfiaban del plan. Pensaban que era imposible copar el penal.

FERNANDO VACA NARVAJA: Ahí tenemos una discusión entras las orgas que están adentro y las orgas que están afuera. Como nosotros estábamos en el terreno conocíamos la realidad de adentro, visto de afuera parecía una cosa media complicadita, ¿no?

S.O: Con la primera etapa de la fuga planificada, se enfrentaron a otro gran problema logístico: cómo escapar de la Patagonia. 

FERNANDO VACA NARVAJA: Vos no podías salir en auto miles de kilómetros, te ponen una pinza, lugares inhóspitos, era muy difícil poder pasar desapercibido. 

S.O: Un grupo de apoyo externo recorrió durante meses la zona y analizó diferentes alternativas. La primera idea fue cavar unas pequeñas cuevas bajo tierra llamadas tatuceras, similares a las que usaban los tupamaros en Uruguay, para refugiarse un tiempo hasta que pudieran reinsertarse en la lucha armada. Otra posibilidad era conseguir un pequeño avión y escapar hasta un aeropuerto cercano. La idea no los convencía: 

FERNANDO VACA NARVAJA: Si vos tenés un avión propio en la Patagonia tenés que tener una pista de aterrizaje, tenés que construirla o alquilar una estancia que la tenga. Para tener toda esa infraestructura vas construyendo un ejército. Con que uno caiga, te pone en riesgo la inversión y semejante esfuerzo. 

S.O: Además, en una avioneta solo entraría un pequeño grupo de militantes y se convertían en un blanco fácil para los aviones de la Armada. 

Alguien propuso un nuevo plan: escapar hasta el aeropuerto de Trelew, secuestrar un avión, desviarlo a Chile y pedir asilo político al gobierno del socialista Salvador Allende.

La fecha para la fuga se pospuso varias veces. Por seguridad, debían mantenerla en secreto. El día anterior circuló un mensaje entre los presos. 

ALICIA SANGUINETTI: 

Si tienen papeles vayan liquidando, no dejen papeles. Vayan haciendo operativo limpieza dentro de la celda, no tener… Incluso yo me acuerdo que empezamos a despegar fotos. Una compañera me dijo: “no, una cosa es quemar papeles y otra cosa es llamar la atención”. Así que ese tipo de cosas no. 

S:O: Ya estaba todo listo. Ahora solo faltaba poner en marcha el plan.

S.O: Esta historia está dividida en dos partes. Te invitamos a escuchar el final en el próximo episodio, que ya está disponible. 

Fugas es una coproducción original de Anfibia Podcast y Lunfa.

Narración: Sebastián Ortega. Investigación y guión: Emilia Erbetta y Sebastián Ortega. Grabación, mezcla y diseño de sonido: Mariano Pagella, Román Frontini y Nicolás Sosa. Música de apertura: Nicolás Pagella. Producción General: Tomás Pérez Vizzón

Producción General: Tomás Pérez Vizzón.
Host: Sebastián Ortega.
Investigación y guión: Emilia Erbetta y Sebastián Ortega.
Grabación, mezcla y diseño de sonido: Mariano Pagella, Román Frontini y Nicolás Sosa.
Música principal: Nicolás Pagella.
Arte: Sebastián Angresano.