Basta Chicos

Heredero de millones de dólares de una fábrica de chocolate de Argentina, Ricardo Fort tuvo un lema: “yo no invierto, yo gasto”. Puso todo su dinero en juego para ser un artista y se convirtió en el más mediático del país. Se entregó en cuerpo y alma para que nadie pudiera ser indiferente: el público pivotea entre el rechazo y la fascinación. De aparecer las 24 horas en la televisión a vivir para siempre en forma de sticker, gif y meme. Basta, chicos: la vida de Ricardo Fort es un podcast original de Spotify, producido por Anfibia.

Narración: Damián Kuc
Dirección: Tomás Pérez Vizzón
Producción general: Julia Muriel Dominzain
Investigación: Diego González
Guiones: Julia Muriel Dominzain y Diego González
Diseño Sonoro: Pablo Sala
Producción: Rubén Vivero y Andrés Alarcón
Productor asociado: Alejandro Seselovsky
Imitadores: Iván Ramírez y Milton Ré
Coordinadora de licencias: Daniela Fernández
Administración: Micaela Echagüe

Capítulos

1 – No soy una estrella fugaz

Ricardo Fort quiere ser el Chayanne del Río de la Plata pero termina enredado en un lugar privilegiado del juego mediático. Inunda la televisión y todo el país tiene algo que decir sobre su existencia. ¿Logró su objetivo? ¿Qué nos pasa con El Comandante?

2 – MAIAMEEE

Del niño que desea lentejuelas entre las sombras al autoexilio en Miami, pasando por la noche gay porteña de los ‘80, Ricardo Fort intenta resolver el conflictivo vínculo con su padre. Es que el pujante empresario chocolatero quiere que su hijo trabaje. Y Ricardo solo piensa en brillar.

3 – Toda la loz

Los noventa y el fitness convierten el cuerpo en una mercancía y Ricardo se obsesiona. Regresa a Buenos Aires y se dedica a hacer ejercicios, ser padre y empresario. Aunque innova en la empresa , no consigue el reconocimiento de su padre y se refugia en la complicidad con su mamá.

4 – El Primer YouTuber

Ricardo hereda millones de dólares y se lanza a la fama. Arma un reality show de su vida y lo sube a las redes antes de que fueran masivas. Se instala en la escena televisiva y el star-system comienza a orbitar en torno a su excéntrica figura.

5 – El tren Fort pasa una sola vez

El desembarco de Ricardo en el prime time de la televisión es como bailarín en lo de Tinelli. Canta, baila, se enamora y da batallas. La más recordada de esas contiendas es con Matías Alé, la persona ideal para entender que las estrellas también la pasan mal. Bastante mal.

6 – Ni sumiso ni chocoloca

Fort asciende a jurado del Bailando y aumenta, aún más, la polémica en el programa. La adrenalina del rating, el qué dirán y el vivo terminan logrando un cocktail de piñas al aire que prende alarmas en los directivos del canal. El lugar en el que Ricardo deseó estar con tantas ganas termina expulsándolo.

7 – Mi papá es Ricardo Fort

Felipe Fort, hijo de Ricardo, hoy es un joven de 17 años al que le encanta el gaming y que sueña con ser empresario. Desde su dormitorio en el histórico departamento de Fort en Belgrano, conversa con Damián Kuc en un viaje único por la familia Fort.

8 –  Don Dinero

Ricardo comete su última gran locura: se vuelve empresario de espectáculos y produce los musicales de sus sueños y un programa de TV alrededor de su figura. Un despilfarro de dinero lo enfrenta con empresarios y pares del rubro. ¿Qué quedó de todo esto? El recuerdo de Fort Night Show, el semillero de memes que elevó su figura al día de hoy.

9 – Novias por encargo

La imagen de macho rodeado de mujeres que Ricardo venía manteniendo se cae tras una denuncia mediática. Cansado por el dolor físico y el agotamiento psicológico, nuestro protagonista se libera y cuenta todo acerca de su sexualidad. ¿El resultado? No era tan grave, eso sí, el cuerpo le pasa factura por su larga lista de intervenciones y él mismo reconoce que el final está cerca.

10 – No llores por mí Argentina

Ricardo Fort muere joven y renace en internet, la profecía que vaticinó al principio de su carrera se hace realidad: su figura se transforma en un ícono de la cultura pop argentina y el público finalmente lo acepta en forma de memes, chistes y tuits. El homenaje que no tuvo en su momento llega en este adiós.